Patates

Una señal inequívoca de que romanos y griegos siguen siendo adalides de la civilización es su trato a las patatas. En ambos países se pueden encontrar patatas al horno deliciosas como acompañamiento en cualquier restaurante o, por ejemplo, en el comedor universitario (mínimo tres veces por semana).

patates.jpg

En cambio, en España, los amantes de las patatas al horno tenemos que pedir costosos e inútiles asados de cordero o ternasco con la esperanza de que las patatas estén a la altura, para no pocas veces recibir unas patatas fritas o hervidas que añaden agravio a la muerte del acompañante animal, y a menudo en raciones raquíticas.

Exclusivo club de los gourmets de la patata.

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1 comentario

  1. Gusiluna said,

    mayo 14, 2007 a 5:42 am

    Haberme dicho antes que te gustaban tanto las patatas asadas!!! Ya te llevaré un año de éstos a las hoguericas de mi pueblo, que las patatas se asan estupendamente en las brasas de la hoguera gorda. Un poco de sal y listas para tomar!

    Si te gustan con más mejunje, te pasaré la receta de mi abuela: en las comidas de navidad, mi hermano, mis primos y yo comemos patatas con cordero (nótese la diferencia entre “cordero con patatas” y “patatas con cordero”) de la agüela y están que te mueres 😀

    Ainsss. Si es que es hablar del pueblo y me entra el acento garrulo XD.


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