Muchos ya conocéis mi teoría económica cuya idea germinal es que todo parece barato si lo mides en cubatas. El cine, ¿caro? ¡Apenas un cubata y pico! Y así cuantos ejemplos se quieran.
Ayer me di otro voltio por el puerto y dos cosas son evidentes: Las tiendas de pingos me siguen hastiando y la oferta de restaurantes es abrumadora. Así que, en la misma línea de economía comparada, he pensado que lo mejor es usar una métrica bien definida en mis investigaciones gastronómicas: La musaka. De momento, la horquilla va desde los 5 hasta los 8 euros. Ya sólo queda ir probándolas todas y documentar las diferencias…